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Breve historia de la relojería de bolsillo

En el universo y la vida todo es cíclico, al día le sigue la noche y a esta otro día. Desde los inicios de la humanidad se hicieron esfuerzos por medir los intervalos del tiempo, primero el día, luego el año y posteriormente la hora. Considerada la 24ava parte del día desde la época de Babilonia (1800 a.C.), esta división se mantuvo en la época de Egipto, Grecia y Roma.
Para medir el tiempo las antiguas civilizaciones se sirvieron de su ingenio y utilizaron relojes de sol, de agua, de fuego (candelas) y de arena, todos ellos de emplazamiento fijo y difícilmente transportables.
A partir del siglo XIII aparecen los primeros relojes mecánicos movidos por un peso que hacía de fuerza motriz. Estos primitivos ingenios fueron relojes de campanario. Posteriormente se colocaron relojes públicos en las catedrales y ayuntamientos de las grandes ciudades con esfera de una sola aguja

Ante la necesidad de tener que medir el tiempo en cualquier lugar, surgieron los pequeños relojes de fácil transporte, fundamentalmente los de sol, aunque su uso dependía de unas condiciones meteorológicas favorables.

 

Reloj de sol ejipcio

Siglo XV. Pedro Henlein de Nuremberg

 

 

En el siglo XV se sientan las bases de la relojería personal gracias al gran invento del muelle real como fuerza que sustituía los pesos como fuerza motriz. Esto permitió la hacer pequeños relojes fácilmente transportables que tuvieron un gran influjo en la concepción del tiempo en la humanidad.
Esta documentado que en el último cuarto del siglo XV el Duque de Milán utilizaba un reloj de cuerda. También consta en crónicas de la época (1512) que el primer constructor profesional de relojes transportables fue Pedro Henlein de Nuremberg (1479-1542)

Los primeros relojes de uso personal de los siglos XV y XVI no están firmados y por lo tanto es difícil determinar su origen, tenían forma de cajas de metal cilíndricas que se usaban como colgantes, carecían de cristal y a pesar de tener tan solo la aguja horaria y ser imprecisos ofrecían una información muy útil en su época.
Las pocas piezas que perduran proceden de Alemania, Francia e Italia. Para proteger la aguja se le puso una tapa metálica que posteriormente en el siglo XVI fue sustituida por cristal de roca y luego por vidrio. La mayoría de estos relojes son redondos u octogonales pero comienzan a fabricarse con formas variadas: libro, corazón, instrumentos musicales, calavera, concha, flor, cruz…
Mediado el siglo XVI, era Alemania el país que encabezaba la producción de relojes, pero al inicio del siglo XVII, Ginebra y Francia la superaron al fabricar relojes más duraderos y precisos.

 

 

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Reloj de Pedro Henlein de Nuremberg

Siglo XVI. Los primeros relojes transportables

Huevo de Nuremberg

 

Nace en el año 1564 en Pisa Galileo Galilei. Astrónomo, físico, filósofo y matemático. Inventor del telescopio y del péndulo e investigador de las isocronias que años más tarde serían aplicadas a los relojes.
En este siglo se desarrolla el tipo de escape denominado de catalina conformando relojes muy gruesos de forma ovalada llamados “Huevo de Nuremberg”
Coexistiendo con los relojes tipo caja, se hacían entre los años 1520 y 1540 unos relojes aromáticos, pequeñas bolas perforadas de láminas doradas equipadas con un mecanismo de relojería y que también incluía una esponjita impregnada de perfume, se atribuyen a Pedro Henlein. Desgraciadamente no queda ninguno y tan solo hay referencia de ellos en grabados y dibujos.
Entre 1575 y 1600 aparece una nueva forma de relojes, son abombados en caja oval y se llevan como colgantes comenzaron a hacerse en la escuela de Blois y posteriormente se construirían en a Londres y Ginebra son relojes de transición hacia los de bolsillo propiamente dicho.
Es en este siglo cuando entre las clases pudientes comienza a popularizarse el reloj.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Cuadro de Haso de San Friano (1532-1571) muestra a un hombre con un reloj en su mano derecha, el reloj tiene una sola aguja, data de 1558, uno de los primeros relojes de bolsillo hechos.

Siglo XVII. El nacimiento de las escuelas relojeras


A comienzos de este siglo crecen con fuerza las escuelas relojeras de distintos estilos y tendencias, la de Alemana, la de Ginebra, Londres y en Francia: Paris y Blois.
En la escuela de Blois, quizás por ser la sede de los reyes de Francia surgió la moda de hacer cajas de oro con esmaltes para los relojes, esta tendencia fue seguida por Londres y Paris, este tipo de cajas se mantiene hasta mediados del siglo XIX.
En 1657 Chistian Huygens retomando los estudios de Galileo Galilei, introduce el péndulo en los relojes de gran formato consiguiendo un avance muy importante en la precisión. En 1677 dota a los relojes de bolsillo de la espiral de muelle de muy pocas vueltas que hace la función del péndulo de los relojes fijos.
En 1691 el relojero inglés Daniel Quare incorpora la aguja de minutos al reloj, además este relojero hace los primeros relojes con sonería. El transito de los relojes de una sola aguja a dos manecillas fue rápido en Inglaterra. Son relojes robustos con dos pletinas y pilares todo finamente labrado

Reloj frances tipo "Oignon". Circa 1700

Relojes frances con esmalte. Circa 1680

 

 

XVIII. El siglo de los grandes relojeros

En Inglaterra se implantan las esferas de doce horas e indicación de minutos y dos manecillas, se impone la doble caja (chichonera) y en algún caso hasta triple. La caja interna suele ser lisa y la externa en algún caso labrada. El tipo de escape es de rueda catalina y posteriormente de cilindro inventado por George Graham (1673-1751).
Gracias a los innovadores trabajos de Harrison y de los maestros relojeros ingleses que le siguieron de cerca como Thomas Mudge inventor en 1754 del escape libre de áncora, Earnshaw, John Arnold, Larcum Kendal, John Joffrey, Ralph Gout... la relojería inglesa alcanzó su esplendor que se mantendría hasta mediado el siglo XIX.
En 1770 el relojero inglés John Ellicott (1706-1772) construyó el primer reloj con segundero.
El interés de los maestros relojeros ingleses se centro en perfeccionar la exactitud de las máquinas buscando mecanismos de compensación a las variaciones provocadas por los cambios de temperatura. Las cajas en este período se hacen más prácticas y herméticas.

Caja chichonera de reloj inglés repujada

En Francia en este siglo aparecen también grandes relojeros. Le Roy, Lepine, Berthoud y sobre todo el más grande relojero de todos los tiempos: Breguet, inventor del tourbillón en el que el volante da vueltas en el interior de un carrusel, en un intento de corregir las variaciones del reloj en función de las distintas posturas en que este se encuentre, inventor también del reloj de bolsillo automático. Las maquinas y esferas de Breguet son sencillamente geniales y ya en su época fueron falsificadas.
Los relojes franceses toman formas mas planas sobre todo tras el invento de Lepine de sustituir la pletina superior por puentes lo que adelgaza notablemente el mecanismo y facilita su reparación. Son comunes las cajas de oro con piedras preciosas y esmaltes. Las guerras y depresiones económicas hicieron que gran parte de estos relojes se desmontaran para ser vendidas al peso sus cajas, desechándose las máquinas.

 

Siglo XVIII. En busca de la longitud

Mientras que la latitud terrestre se podía determinar midiendo la altitud del sol al medio día (o la de alguna de las estrellas tabuladas) cuando se cruzaba el meridiano local, no existía ningún modo de determinar la longitud durante la navegación por lo que eran frecuentes las pérdidas de ruta y los naufragios de barcos al chocar contra arrecifes. Uno de los naufragios más importantes, ocurrió en las islas Sorligas a unos 2km del extremo sur occidental de Inglaterra en la noche del 22 de octubre de 1707. En este naufragio, se perdieron 4 buques ingleses y 2000 hombres, este desastre marino acontecido por la perdida de la orientación, motivó que la reina Ana de Inglaterra promulgara el “British Board of Longitude”el 8 de julio de 1714 en el que se recompensaba con 20000 libras esterlinas a quien descubriera un método que permitiese hallar la longitud con un error no superior a medio grado después de 6 semanas de navegación por altamar. Este reclamo atrajo a multitud de pretendientes algunos de ellos con las ideas mas peregrinas, como la que pretendía fondear barcos a lo largo del mar cada 160km y que periódicamente dispararan cañonazos.
Pasaron más de 45 años desde los ofrecimientos de las primeras recompensas hasta que en 1764, John Harrison consiguiera desarrollar un cronómetro lo suficientemente exacto como para ganar el premio de 20.000 libras esterlinas .Se trataba del H-4 (4º prototipo de la serie de cronómetros que para este fin había creado).
El reloj exacto para calcular la longitud se basaba en que sabiendo que hora era en el barco y que hora era en Londres, al tardar 24horas la tierra en realizar una rotación completa de 360º a una hora le corresponde 15º y un grado son 4 minutos en cualquier parte del globo.
El Rey Jorge III le otorgaría el premio en 1773.
Posteriormente fue John Arnold quien se encargó de la producción de cronómetros para la Marina Inglesa.

John Harrison

H4

Francia, por aquel entonces aliada de España en guerra naval con Gran Bretaña, queda atónita frente al avance tecnológico que representaba el cronómetro de marina H4 de John Harrison. Éste le daba una ventaja enorme a la flota británica que no podían permitir. Por lo tanto recurrieron a un arreglo similar al del “British Board of Longitude” utilizando la Real Academia Francesa de las Ciencias y el Ministerio de Marina.
Pierre Le Roy, hijo de Julien Le Roy crea la “Teoría de la precisión” que permite el desarrollo de un cronómetro de marina con prestaciones superiores al británico.
En 1760 gracias a sus inmensos conocimientos de astronomía y física, Pierre Le Roy se convirtió en el relojero oficial del Rey de Francia (Louis XVI) y miembro de la Academia de Angers. Habiendo sido él quien se llevó el premio de la Real Academia Francesa de la Ciencia por la invención del cronómetro de marina, su discípulo y posteriormente competidor Ferdinand Berthoud obtuvo el prestigioso título de Relojero de la Marina, y se convirtió en proveedor de cronómetros marinos a los buques de guerra de “La Royale”.

Siglo XIX. La revolución industrial


En Europa durante las primeras décadas los grandes maestros de fin del siglo anterior crean sus escuelas de las que saldrán eminentes relojeros, como Charles Oudin alumno de Breguet que firmará muchos de sus relojes “Elevé de Breguet”.
El propio Breguet crea su manufactura en 1805 a la que denomina “Breguet et fills”. Julian Leroy y su hijo el maestro Pierre Leroy fundan la “Lerroy et Cie”. Eduardo Bovet comenzó con su manufactura en Fleurier (Suiza) en 1818, posteriormente abre una segunda empresa en Besancont (Francia) en 1832
Con la revolución industrial nacen las manufacturas relojeras, se pasa de pequeñas producciones en talleres con pocos obreros a la producción en cadena. Poco a poco van apareciendo marcas de relojes que muchas perduran hoy en día.
La marca Sandoz de relojes es una de las más antiguas, comenzando su andadura en 1693. En 1790 nace la marca Cortebert. A principios de siglo nace Hebdomas. Antoine LeCoultre funda su primer taller en 1833 a raíz de la invención de una máquina para tallar piñones de relojería. En el año 1845 se incorpora la importante firma Adrien Philippe que se asocia con el relojero polaco A.N. Patek denominándose desde entonces Patek Philippe. La marca OMEGA fue fundada en 1848 en Chaux-de Fonds , Tissot en el Canton de Neuchâtel en 1853. Ernest Francillon en 1862 construye la primera fábrica de Longines George Fabre-Jacot en 1865 funda su empresa denominándola en principio “les établissements George Favre-Jacot” posteriormente “Fabrique des Billodes” y desde 1897 su nombre de marca definitiva Zenith, en1862 nace la marca Cyma , en 1905 Rolex … Éstas y otras muchas marcas van apareciendo fundamentalmente en Suiza que alcanza su hegemonía mundial en relojes tanto en ventas como diseño y complicaciones, siendo la primera en registro de patentes.

Tarjeta de la firma JJ. Badollet de Ginebra. Circa 1875

En América nace en 1851 la "American Horologue Company" que años más tarde y tras varios cambios de nombre será la Waltham Watch Co primera manufactura en fundarse en USA, fabricante de 35 millones de relojes. Posteriormente y con el nombre de “Nacional Watch Company” se funda en 1864 la que posteriormente se denominó Elgin Nacional Watch Co. Que produjo 60 millones de relojes. La Mozart Watch Co que posteriormente se denominará Hampden se crea en 1864. Hamilton productora de relojes de gran calidad comienza en 1892. Estas y otras muchas marcas inician lo que será el dominio absoluto de la relojería americana desde el último cuarto de siglo XIX hasta mediado el Siglo XX en que es de nuevo superada por la relojería suiza (fundamentalmente por el grupo Swatch) y la emergente japonesa con la llegada de los relojes de cuarzo.
A titulo individual sobresale Adrien Philippe quien en 1842 inventa un sistema para dar cuerda y poner en hora el reloj desde la corona sin necesidad de llave, George Frederic Roskopf quien simplificó el reloj pasando de las 160 piezas que habitualmente lo componían a 57 abaratando los costes con lo que lo puso al alcance de la clase obrera.

Egin National Watch Company.1914

 

Operarios de la William L Gilbert Clock Company. 1896

Siglo XX. El fin del reloj de bolsillo

Dominado por el mercado americano, en el primer cuarto de siglo llegan a su apogeo los relojes de ferroviario. Muchos opinan que con los relojes de de ferrocarril, el reloj de bolsillo alcanzó la cima del desarrollo.
Con el inicio de la primera guerra mundial y el mercado de relojes de bolsillo saturado, una estrategia comercial de la marca americana Ingersoll Watch Company, desvió el mercado de relojes personales del de bolsillo al de muñeca y esto supuso su desaparición progresiva.

Reloj Waltham de 1918. Transición de bolsillo a muñeca

Con motivo de su 150 aniversario la casa Patek Phillipe creó en 1987 el reloj con más complicaciones del mundo, el denominado calibre 89, del que fueron creadas 4 unidades, en platino, oro blanco, oro rosa y oro amarillo, y el valor estimado e cada pieza es de 6 millones de dólares. Precisó de nueve años de trabajo, 1.728 piezas terminadas a mano. Dispone de 33 complicaciones. Su diámetro es de 9cm, su espesor de 4, y pesa 1,1 kilos.
El reloj en cuestión presenta las siguientes características. Da la hora de la salida del sol y el ocaso en Ginebra, el mes, estación del año, decenio, siglo y fase lunar, grandes y pequeñas alarmas a los que se suman cronógrafo, contadores, un calendario gregoriano, un mapa del cielo en la latitud de Ginebra o una indicación del día de Pascua por llegar que se presenta el 31 de diciembre a medianoche. Todas estas informaciones se leen gracias a dos cuadrantes, ocho discos indicadores y 24 agujas.

Patek Phillipe calibre 89

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